domingo, agosto 26, 2007

Cien años de soledad y una niña que re aparece



La decisión fue difícil de tomar: Gaspar Hernández, en patronales y conmemorando a los Gasparences ausentes no era lo que yo llamo la forma más relajante y divertida de pasarse un fin de semana largo. Pero la respuesta a si debía pasarme esos días de descanso ¨regalados¨ por mi empleador con mi familia paterna recién llegada de Miami, llegaron a través de un sueño, la niña, esta vez, tras el cristal, con un ojo morao y desnuda, debía ser rescatada por mi en una comunidad en la loma de Jamao. A por ella, me dije, cuando la voz de mi tia al responder mi llamada para informarle que ya había decido no ir, inventándole una excusa muy barata, me dice, a qué hora llegas? … y como a veces dos y dos sí son cuatro, prepare mi bulto, con las cosas imprescindibles, panties, cepillo dental, cámara y un playlist que solo a mi me gustaría (desde las chican hasta Bjork) y así, convencida que no era a rescatar a ninguna niña, ni a reencontrarme con mi familia paterna sino a tomar fotos y coger carretera sola, salí a las doce en punto de un Viernes, autopista Duarte derecho con 35 camioneros de compañía y con destino final, la Hermosa ciudad costera Gaspar Hernández.

El Típico Bonao casi se me pasa, por estar cantando a todo pulmón con Julieta (Venegas), en una apuesta encendía a ver cuál cantaba peor, o ella o yo, pero por suerte, pare a tiempo y mi mangú obligatorio con queso frito fue mi primera comida del día (quien se haya inventado el mangú con queso frito debe estar en la Gloria), ya sí que estaba lista yo para rescatar a quien sea y reencontrarme con quien sea.

La loma de Jamao no me trajo ninguna niña, pero el paisaje, la brisita fria y la gente diciendo adiós, me llenaron de esa energía, que sólo se siente cuando estás de besitos con la naturaleza y más aún cuando esa naturaleza la sientes tan tú. Llegué a la hermosa ciudad costera de Gaspar Hernández emocionadísima y feliz, la casa de mi tia donde viví algún que otro mal y escondido romance de verano con algún que otro gasparence, me esperaba con dos retratos de mi futuro en la galería… a celebrar se ha dicho, que Gaspar Hernández cumple 100 años!!!

Salí a tomar fotos y a re-encontrarme con el resto de mi familia, en la noche, desde el balcón, mirando hacía abajo y sin dejar de tomar fotos, me aprendí la historia de esa hermosa ciudad, a la que llegó mi familia paterna a fundarla junto con otras tres, hace 100 años, y caminando por el parque me enteré que mi bisabuelo tuvo 81 hijos, con razón, yo no tengo ganas de tener ninguno, pa qué, si hay tantos Sotos?

Mis visitas a Gaspar Hernández, me son siempre duras, me traen al presente un pasado que trato de borrar para no replicarlo en mi futuro, pero como me dice mi psicologo, debo reconocer mi pasado, conocerlo y así podré borrarlo de mi futuro…

Me fui al siguiente día, vi a la niña, jugué con ella, me di cuenta que esa niña siempre fue mimada, alegre y bailadora, una niña con mucha suerte a la que le dieron demasiado amor (si es posible) y que reconocerla y conocerla, me hará por fin darme cuenta de que no tendré que llevarmela ni rescatarla de nada, ni de nadie. Ella fue y sigue siendo muy afortunada.

viernes, agosto 10, 2007

CHANTAL